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Amor y Sexo, lo que debes saber

Si hay temas en torno a los que ha girado la humanidad desde su aparición, estos han sido el amor y el sexo. Cuando hablamos de pareja es difícil desvincularlos, uno conlleva al otro y viceversa. Hay quienes idealizan el amor como algo más sublime y al sexo como algo de índole fisiológico y/o reproductivo.

 

Lo cierto es que en algún punto de nuestra evolución como especie, luego de la aparición del vocablo amor y del desarrollo de su significado en las distintas lenguas y culturas, ambos conceptos, el amor y el sexo, se dieron la mano. De esa unión salió un híbrido que sublima al acto sexual: “hacer el amor”.

Lo irónico es que a pesar de ser un tema tan común y del cual depende, en cierta medida, la permanencia de la especie, por cuestiones culturales se ha vuelto algo tabú. Claro, acá estamos hablando sobre el amor y el sexo y de la unión de ambos en su concepto sublimado: hacer el amor.

Sí, todos lo practican, a todos le gusta, pero casi nadie habla abiertamente de él, sino que lo hacen a escondidas por temor al “qué dirán”.

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Origen etimológico de las palabras amor y sexo

Amor

Proviene del vocablo latín de idéntica escritura: amor. De éste también derivan las palabras amigo, amorío, amoroso, entre otras. Esta palabra también está relacionada con la raíz indo europea amma, una voz comúnmente usada por los infantes para llamar a la madre, seguida del sufijo “or” que denota acción.

Hay un falso origen etimológico que anda rodando por las redes sobre el origen de la palabra amor. En él dicen que la palabra amor es un vocablo compuesto proveniente del latín, donde “a” es un prefijo de negación y la raíz “mor” proviene de contraer la palabra “mortem”, cuyo significado es muerte.

Según este mito de las redes la palabra amor significa “sin muerte”, sin embargo es una total mentira, ya que en el latín el prefijo de negación es “In”. En caso tal, si la persona que empezó el mito hubiese dicho que era una palabra compuesta de origen greco-latino, hubiese tenido más alcance y credibilidad.

Es en el griego donde el prefijo de negación es “a”, no en el latín.

Sexo

Tiene su origen en el latín sexus, que proviene del verbo secare (cortar). Era usado en la antigüedad para referirse a la diferenciación de los géneros masculino y femenino. Sexus, simplemente, distingue el hecho de ser macho o hembra.

En los siglos previos al siglo XVII, la palabra sexus se solía acompañar de los adjetivos virilis o murielis, para denotar el género.

En la actualidad la palabra sexo tiene doble connotación: se usa tanto para designar el género, acompañada de los adjetivos respectivos, como para referirse directamente al acto sexual.

¿Es lo mismo hacer el amor que tener sexo?

Esta interrogante ha llenado los tabloides de millares de revistas y artículos de internet, ha sido el centro de infinidad de conversas y podemos decir que cada opinión puede tenerse como cierta dependiendo de la cultura con la que se crezca.

¿A qué nos referimos con esto exactamente? Pues ha sido con el avance de nuestra raza que los términos “amor” y “sexo” se han entrecruzado, tratando de separar a la especie humana de los animales en lo que al acto sexual se refiere, que si bien el fin es el mismo: la reproducción, no incluye la misma percepción.

El humano tiene dos maneras de aparearse, según esta perspectiva que se ha vuelto aceptable socialmente. La primera es hacer el amor (la cual involucra una mayor cantidad de emociones y sentimientos al momento de copular generando esta diferenciación de lo “animal”), y la segunda es el sexo, lo más primitivo.

Basados en esta perspectiva que se hizo predominante en la mayoría de culturas, hacer el amor no se considera lo mismo que tener sexo.

10 diferencias puntuales entre hacer el amor y tener sexo

En sí este es un tema un poco controversial, y es necesario volver a aclarar aclarar que sus connotaciones están influenciadas por los aspectos culturales.

1) Conocimiento de la pareja

Cuando se hace el amor, comúnmente, hubo un noviazgo previo, un conocerse, un descubrirse, y se procura buscar los puntos de placer que permitan dar la mayor complacencia a la pareja para lograr que alcance el clímax.

Sin embargo cuando sólo se tiene sexo, no necesariamente es así. Cuando se tiene sexo, el fin principal es el placer propio por encima del de la otra persona.

2) Lo espiritual

Cuando dos personas copulan haciendo el amor, este trasciende a lo espiritual, va más allá de lo corpóreo, incumbe al alma, al espíritu, las profundidades mismas de los seres que lo llevan a cabo.

Cuando dos seres tienen simplemente sexo, el alcance es mínimo, superfluo, y el fin es el placer instantáneo sin ínfulas de llegar más allá.

3) Juegos previos

Cuando es algo netamente animal, esto de los juegos previos pasa a un segundo plano. Es común que cuando se tenga sexo se salte esta parte y se llegue al acto sexual de una vez, pues el objetivo es saciar los instintos.

Por otra parte, cuando se hace el amor se procura una estimulación previa que permita una prolongación del placer y del encuentro y que acondicione a los cuerpos para el disfrute.

4) Despojarse de cargas

Si bien el sexo relaja al que lo practica sin connotación espiritual o sentimental (la serotonina así lo permite), cuando se hace el amor, al haber más aspectos involucrados, el acto sexual se puede transformar en un hecho netamente liberador.

5) Duración

Este si es un aspecto clave y definitorio. La duración del sexo suele ser, estadísticamente, más corto que el tiempo que dura hacer el amor. Hay varios aspectos que lo corroboran: los juegos previos, los turnos para darse placer, los silencios.

Claro, no se puede meter a todos en un mismo costal, pero al tratarse de estadísticas como principales fuentes de datos, se plantean sus resultados.

6) Atracción

LLlamada también “química, juega un papel importantemente decisivo en la separación de estos dos términos. Dos personas pueden tener sexo sin tener química o atracción, necesariamente. Pero cuando se hace el amor, allí está presente la química, eso es irremediable.

7) Comunicación

El sexo no necesariamente requiere de un intercambio verbal, se llega, se hace lo que se necesita, se deja y cada quién por su lado luego. Hacer el amor, sin embargo, al tener más aspectos involucrados incluye un factor comunicativo más profundo.

8) Conciencia del mutualismo

El sexo tiene una línea marcada bien clara que diferencia a los seres, que divide al “tú” del “yo”, mientras que el hacer el amor añade el valor de complicidad a la relación. El “tú” y el “yo” se transforman en el “somos”, un aspecto que da mayor profundidad al acto.

9) Exclusividad

Aunque hay culturas que permiten la poligamia, la gran mayoría de sociedades humanas viven en monogamia.

Este tipo de convivencia demuestra otra gran diferencia entre tener sexo y hacer el amor. Quien tiene sexo puede ser, si gusta, polígamo, sin embargo quien hace el amor, y es lo lógico aunque no la regla real (hay sus excepciones), es exclusivo para su pareja.

Esta “exclusividad” hace que la confianza aumente, y el acto sexual sea de mayor entrega e intensidad.

10) Intensidad

Sí, y seguramente habrán sus detractores por esta postura, el sexo casual es menos intenso que hacer el amor. Esto debido a la cantidad de aspectos que le involucran, tanto psicológicos como espirituales. A mayor confianza y entrega, mayor intensidad.

Conclusiones

Todo está condicionado por la cultura, todo depende del ojo con que se mire, de las reglas con que se midan las cosas.

Este es un tema bien amplio para ser abarcado en tan pocas líneas, tratamos de buscar para ti lo más acertado, ameno e interesante. Sea cual sea tu caso, lo que busques en una relación sexual, solamente haznos un favor: cuídate, la proliferación de enfermedades venéreas se ha exponenciado en los últimos años.